¿Cómo armar tu primera estrategia de inversión?

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Hemos dicho que invertir se trata de poner a trabajar a tu dinero para obtener ganancias de acuerdo con tus metas, entonces te preguntarás ¿cómo generar mejores rendimientos? No hay respuesta única, ni fórmulas mágicas, sin embargo, existen algunas claves para armar una estrategia de inversión a tu medida. En Finerio te explicamos cómo definir tu estrategia de inversión y un portafolio de inversión.

¿Qué es una estrategia de inversión?

Una estrategia de inversión “incluye definir los instrumentos en que los se va invertir y los lineamientos de compra, venta y riesgos: nuestra estrategia nos dirá cuándo quedarnos, hasta cuándo salir, incluso cuándo poner más en un determinado activo. La estrategia va afinándose con el tiempo, con la experiencia, incluso con los cambios en nuestra vida”, nos dice Sofía Macías, autora del libro “Pequeño Cerdo Capitalistas. Inversiones”.

Y reitera: “Una estrategia de inversión es un mapa y al mismo tiempo es la brújula para que cuando se te mueva el terreno, sepas cómo orientarte de acuerdo con el lugar a donde te diriges”.

Entre los instrumentos que puedes elegir están los de renta variable (ej. acciones, Fibras, ETF’s, etc.) o renta fija (ej. bonos del gobierno, cetes, pagarés bancarios), divisas, préstamos online, bienes raíces o negocios, y la elección de cuánto y por cuánto tiempo depende de tu perfil como inversionista.

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¿Cuáles son los perfiles de inversionistas?

De acuerdo con William Bernstein, autor del libro “Los cuatro pilares para invertir”, los perfiles de inversionistas se dividen en cuatro grandes grupos: agresivos, de crecimiento, moderados y conservadores, que dependen de su edad, necesidades, tolerancia al riesgo o capacidad financiera.

  • Agresivos: buscan altos rendimientos, por lo que tienen una alta tolerancia al riesgo; pueden invertir hasta el 80% de sus ahorros en instrumentos de renta variable, con lo que tienen mayor probabilidad de ganancias. Tienen un horizonte de inversión de mediano a largo plazo (es decir, de 3 años a 10 años o más). Se trata de inversionistas jóvenes, personas aún sin hijos, entre los 20 y los 40 años de edad.
  • De crecimiento: buscan altos rendimientos, pero tomando menos riesgos; su capital suele estar invertido en renta variable hasta en un 60% y otros activos de riesgo similar. Tienen un horizonte de inversión de mediano plazo (mínimo de 3 años). Igualmente, se trata de inversionistas jóvenes.
  • Moderados: buscan ganancias superiores a las otorgadas por instrumentos de deuda tradicionales; invierten en renta variable entre 10% y 30% de su capital. Tienen un horizonte de inversión de mediano plazo. Generalmente se trata de personas con ingresos estables, que son padres de familia con capacidad de ahorro.
  • Conservadores: su objetivo es la preservación de su patrimonio, por lo general, tienen el 100% de sus inversiones en fondos de deuda; prefieren la disponibilidad de su dinero los 365 días del año. Tienen un horizonte de inversión de corto plazo (un año) a un mediano plazo.

En este perfil puede haber todo tipo de personas, desde jóvenes con sus primeros ingresos y que, por lo tanto, no quieren arriesgar sus ahorros; hasta aquellos con familias por mantener o deudas por cubrir; personas por jubilar o retiradas y que no quieren mayores preocupaciones.

¿Cómo armar un portafolio de inversión?

Definir un portafolio de inversión va a depender de tu perfil y de tus metas. Así que no solo te bases en los rendimientos.

Imagina que quieres tener rendimientos de 20% en un mes, eso ni Obama. Ja, no es cierto, es posible ganar esos rendimientos en corto plazo; sin embargo, generalmente, cuando te pagan una cantidad así es anual. Ahora bien, si el rendimiento es alto en corto plazo, seguro es de muy alto riesgo, es decir, puedes perder gran parte de tus ahorros, esos que te costaron un montón de trabajo reunir.

Recuerda que las inversiones no son apuestas. Más vale ir a paso lento, pero seguro. Ojo, no quiere decir que nunca tendrás altos rendimientos sino que para obtenerlos, necesitas contemplar un determinado tiempo.

Otra aspecto que no podemos dejar pasar por alto es la tolerancia al riesgo. De nada servirá que elijas un perfil agresivo porque te llamaron la atención los altos rendimientos, si eres de esas personas que se estresan con facilidad.  Al momento de ver una crisis, tendrás los nervios de punta y querrás vender todo, cuando seguramente, tu inversión será de alto riesgo y a largo plazo. Ese evento quizá solo significará una rayita abajo en 10 años.

Sé honesto contigo mismo. ¿Cuánto riesgo quieres tomar? ¿Eres tan aventado (a) como dices?

Paso 1. Define una estrategia

En una hoja escribe tus objetivos, el tiempo en el que requieres el dinero, el nivel de tolerancia al riesgo y cada cuánto le darás seguimiento a tus inversiones. También establece reglas para vender, comprar o asumir riesgo, esto lo puedes hacer, estableciendo como referencia un instrumento del mismo sector.

Ejemplo de estrategia que nos da Sofía Macías:

“Voy a invertir la mitad de mi dinero para comprar una casa en seis años y la otra mitad para generar el mayor patrimonio posible en diez años.

Mi objetivo para el dinero de la casa es tener una inversión que mantenga el valor de mi dinero y para el de patrimonio generar altos rendimientos.

Podré revisar mis inversiones una vez al mes.

El dinero para la casa prefiero tenerlo muy seguro, no quiero perder nada, aunque tenga ganancias pequeñas. En cambio, para mi meta de diez años mi prioridad es maximizar, por lo que sí estoy dispuesta a ver pérdidas por algunos periodos con tal de ganar lo más posible.

Mi objetivo de rendimientos seguros y estables es al menos tener lo mismo que Cetes o que siempre que superen la inflación y para el patrimonial, ganarle al Índice de Precios y Cotizaciones de la Bolsa”.

Pago 2. Divide tus dinero en varias inversiones

Dividir tu capital en varias inversiones y no poner todos los huevos en una canasta, te permitirá crear una balanza, en la que si pierdes una parte de tu capital en una inversión, en otra inversión puedes ganar más y minimizar las pérdidas, pero siempre obteniendo ganancias. A esto se le llama diversificación.

Si aún no conoces en qué puedes invertir, puedes revisar nuestro artículo: 5 inversiones que los millennials podemos hacer.

Una buena idea para elegir nuestras inversiones de manera balanceada y mantener tu estrategia es invertir 30% en deuda o plazo fijo (Kubo Financiero tiene un producto a esa medida), 30% en bienes raíces, 20% en renta variable, 10% en cobertura (monedas de otros países) y 10% en algo que te permita tener liquidez, como son los instrumentos de plazo fijo.

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El objetivo es mantener esos porcentajes a lo largo del tiempo. Si en determinado momento suben mucho las acciones y aumenta su porcentaje en el total, se vendería una parte para comprar los activos que se hayan desbalanceado. Por lo tanto, recuerda revisar cómo van tus inversiones.

Dentro de cada porcentaje, a su vez, debes elegir diferentes activos, por ejemplo, el caso de renta variable, deberías elegir acciones de diferentes empresas y de diferentes empresas para tener diversificación.

Por último, así como hay que diversificar los activos, también hay que hacerlo en plazos: un plazo para tener un poco de dinero disponible para emergencias; un plazo para el dinero invertido al lago plazo como para tu retiro; otro para aprovechar oportunidades y ganar más dinero.

Paso 3. Compara instrumentos

Comparar productos es sumamente importante, porque así sabrás qué instrumento te conviene según tus objetivos.

Por ejemplo, vamos a poner sobre la mesa los Cetes que son de renta fija y de corto plazo. En este momento, los Cetes te dan una ganancia de 8%, mientras una inversión anual a plazo fijo en Kubo Financiero te da arriba de 10%, así que en definitiva te conviene Kubo Financiero, o bien invertir en algo que genere lo mismo.

Haz las mismas comparaciones en inversiones en bienes raíces, en acciones, etc., siempre considerando el riesgo que puedes asumir.

Paso 4. Identifica un instrumentos según su rendimiento y su nivel de riesgo

Hay un montón de alternativas para invertir, para iniciar en la siguiente gráfica te dejamos las esenciales:

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Finalmente, podemos decir que un buen proyecto de inversión se define a partir de tu objetivo de tu inversión (un viaje, un auto, una casa, tu retiro), lo que implica el tiempo de inversión y qué riesgos puedes asumir.

Lo segundo más importantes es la diversificación, que involucra tanto instrumentos de renta fija que son menor riesgo, como instrumentos de renta variable, que puede nivelar la baja rentabilidad de los otros instrumentos.

Tu proyecto de inversión debe ser personalizado y requiere que estés muy bien informado. El siguiente paso será que empieces a elegir los instrumentos de inversión.

¿Cómo ves? No es tan complicado invertir. Pero si tienes dudas, no te angusties, es normal y poco a poco le irás agarrando la onda. El punto es empezar.

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